“Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia,

yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.”

(Apocalipsis 3: 10)

Los creyentes de la iglesia de Filadelfia habían pasado muchas pruebas y habían permanecido fieles. Entonces Jesús les hace esta maravillosa promesa: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.” (Apocalipsis 3: 10) Promesa que se se extiende más allá de la congregación de Filadelfia a toda la iglesia de Jesucristo. En este versículo el Señor promete a su iglesia que no pasará por la tribulación venidera. El arrebatamiento es el tema de tres pasajes del Nuevo Testamento (Juan 14:1–4; 1 Corintios 15:51–54; 1 Tesalonicenes 4:13–17), ninguno de los cuales habla de juicio, sino más bien de la iglesia que es llevada al cielo.

Esta es una maravillosa promesa para todos aquellos que formamos parte de la iglesia del Señor. Y aunque vamos a enfrentar muchas tribulaciones, como Pablo y Bernabé les dijeron a los hermanos en Listra, Iconio, y Antioquía “Es necesario que a través de MUCHAS TRIBULACIONES entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22), seremos librados de “la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero”.   Esa “hora de prueba” ocurrirá en el futuro. Será por un tiempo definido y limitado. Tendrá un alcance mundial, ya que ha de venir “sobre el mundo entero”. Y su propósito será “probar a los que moran sobre la tierra”, una frase empleada en el libro de Apocalipsis para referirse a todos los incrédulos (Apocalipsis 6:10; 8:13; 11:10; 13:8, 12, 14; 14:6; 17:2, 8). 

La hora de la prueba son los siete años de tribulación futura, la semana setenta de Daniel (Daniel 9:25–27), o el llamado tiempo de angustia para Jacob (Jeremías 30:7). El Señor está prometiendo guardar a su Iglesia del futuro tiempo de prueba que vendrá sobre los incrédulos. Y lo hará viniendo antes a buscarnos: “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (1 Tesalonicenses 4:17)

Y si aún no estás listo para irte cuando Cristo venga para arrebatar a los suyos en el aire será mejor que consigas tu boleto. Rápido. Mientras estén disponibles, son gratis. Pero no esperes. Casi en el momento en que tomes tu decisión, todo esto puede haber sucedido, y en lugar de hacer un viaje de alta velocidad al cielo para pasar la eternidad con el Salvador, te quedarás aquí, rodeado de escépticos burladores, cuyas burlas se les convertirán en llanto. Y viviendo la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero”. Esos terribles siete años de Tribulación. 

Esta maravillosa promesa hecha a la fiel iglesia de Filadelfia, puede ser tuya también.  Este es tu momento para arrepentirte de tus pecados y creer en Jesucristo como tu Salvador y Señor.

 

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