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	<description>Iglesia Bautista El Camino</description>
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	<title>IBC</title>
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		<title>CON DIOS NO HAY MANERA DE PERDER</title>
		<link>https://elcaminoorlando.org/2025/08/17/con-dios-no-hay-manera-de-perder/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Miguel A. Torres]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 Aug 2025 21:10:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah.”   (Salmo 46: 1-3) Dios es más grande [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong>“<em>Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah.”   </em>(Salmo 46: 1-3)</strong></h4>
<h4><strong>Dios es más grande que los peligros que enfrenta­mos. </strong></h4>
<h4><strong>Medita conmigo en estas palabras. Ellas forman parte del salmo que inspiró a Martín Lutero para escribir “Castillo Fuerte es nuestro Dios”. Me refiero al Salmo 46: “<em>Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah.”   </em>(Salmo 46: 1-3) </strong></h4>
<h4><strong>¿Significa esto un “salvoconducto celestial” con el cual tenemos garantizado nuestro tránsito por este mundo con inmunidad ante el sufrimiento y la muerte? En ninguna manera. </strong></h4>
<h4><strong>La</strong><strong> verdad persiste también para los cristianos: somos pecadores y caemos. Tendemos a enfermarnos, somos débiles y sufrimos. Somos mortales y por ende morimos. La ansiedad nos da úl­ceras. La gente nos intimida. La crítica nos afecta. La enfermedad nos asusta. Y la muerte nos persigue. Por tales razones, observemos bien que el salmista solo dice que no hay razón para temer: “No temeremos”.  Solo eso… ¡y es suficiente!</strong></h4>
<h4><strong>Considera esto. Aun ocurriéndonos lo peor (que según los incrédulos es la muerte), no tendríamos por qué temer. Por ejemplo, si nuestro Dios decidiera sacarnos de este mundo por medio de un desastre natural, aun así, ganaríamos. Por favor deléitate en esta verdad: “</strong><strong>Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre;</strong><strong> Él nos guiará aun más allá de la muerte.” (Salmo 48: 14)</strong></h4>
<h4><strong>¡Con el único Dios Vivo y verdadero no hay manera de perder! ¿Él es tu Dios? Si no lo es, ve a Él a través de su Hijo El Señor y Salvador Jesucristo. El murió y resucitó para hacer eso posible. </strong></h4>
<h4><strong> </strong></h4>
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]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>TIZONES ARREBATADOS DEL FUEGO</title>
		<link>https://elcaminoorlando.org/2025/08/03/tizones-arrebatados-del-fuego/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Miguel A. Torres]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 Aug 2025 21:36:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[ (Zacarías 3: 1-2) ¿Te asaltan las dudas en cuanto a tu salvación? No puedo ver en tu corazón, solo Dios puede hacerlo. Pero si realmente te arrepentiste de tus pecados y creíste en Jesucristo como tu Salvador y Señor dice la Biblia que eres salvo y lo eres para siempre. Dios nos salvó a través [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong> (Zacarías 3: 1-2)</strong></h4>
<h4><strong>¿Te asaltan las dudas en cuanto a tu salvación? No puedo ver en tu corazón, solo Dios puede hacerlo. Pero si realmente te arrepentiste de tus pecados y creíste en Jesucristo como tu Salvador y Señor dice la Biblia que eres salvo y lo eres para siempre. Dios nos salvó a través de Jesús y esa salvación es eterna.  Y la seguridad de nuestra salvación descansa únicamente en la intercesión perpetua de Jesús a favor nuestro. </strong></h4>
<h4><strong>El libro de Zacarías nos recuerda esto: </strong><strong>“Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle.</strong><strong> <sup> </sup>Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es este un tizón arrebatado del incendio?” (Zacarías 3: 1-2) </strong><strong>En esta visión Dios mostró al profeta verdades gloriosas. Le muestra al sumo sacerdote Josué de pie, en representación de la nación de Israel. Pero también Satanás estaba allí a la mano derecha de Josué para acusarle. Conforme a su naturaleza, Satanás lanzaba alegatos contra Josué para condenarlo y argumentar que el pueblo al que representaba era indigno de recibir las promesas de Dios. Satanás siempre ha acusado a los santos (Apocalipsis 12:10). Aquí Satanás proclamó ante Dios la culpa y la indignidad de Josué. Y ángel de Jehová dijo a Satanás: “Jehová te reprenda, oh Satanás”. La segunda Persona de la Trinidad (el ángel de Jehová) invocó a la primera Persona de la Trinidad (Jehová) para que reprendiera a Satanás. </strong></h4>
<h4><strong>También el ángel de Jehová exclama: “¿No es este un tizón arrebatado del incendio?” Israel se hallaba rodeado de las llamas de la persecución, del juicio y del destierro. La historia del AT pudo haber terminado con el pueblo de Dios consumido entre las naciones. Sin embargo, Dios los arrebató del fuego del incendio de las naciones y los llevó a casa; así los preservó y prometió redimirlos definitivamente (Romanos 11:26). </strong></h4>
<h4><strong>Tú y yo también somos tizones arrebatados del incendio. Dios no se retracta de sus promesas. Aunque Satanás nos acusa constantemente de nuestros fracasos e indignidad, hay Uno que intercede por nosotros. El gran Sumo Sacerdote, el Mesías. El intercede ante el tri­bunal de Dios, donde ningún pecador puede permanecer de pie, y vence sobre el acusador, de manera que su pueblo es perdonado y declarado justo (Romanos 8:34).</strong></h4>
<h4><strong>El autor de la carta a los Hebreos también nos dice de nuestro Señor Jesucristo como nuestro gran sumo sacerdote: <em>“por lo cual puede (Jesús) también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”</em> (Hebreos 7: 25) Él nos salva perpetuamente, es decir eterna y completamente. De modo que hoy podemos decir confiadamente: “Soy salvo y seré salvo”. Recordemos que no se trata de nosotros, ni de cuán “buenos” podamos ser. No fuimos salvos por nuestra cuenta, tampoco podemos mantenernos salvos por nosotros mismo. Somos iguales de incapaces para retener la salvación como lo fuimos para ganarla al principio. Recuerda que simplemente somos tizones arrebatados del fuego eterno. Se trata de Él, de lo que hizo y hace por nosotros. </strong></h4>
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]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>SIN TEMOR DE DIOS DELANTE DE SUS OJOS</title>
		<link>https://elcaminoorlando.org/2025/03/30/sin-temor-de-dios-delante-de-sus-ojos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Miguel A. Torres]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 30 Mar 2025 18:04:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[“No hay temor de Dios delante de sus ojos”. (Romanos 3:18) La condición pecaminosa de los hombres y de su muerte espiritual se hace evidente en el hecho de que para ellos: “No hay temor de Dios delante de sus ojos”. El texto completo del Salmo 36:1 del que cita Pablo aquí, dice: “La iniquidad [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong>“No hay temor de Dios delante de sus ojos”. (Romanos 3:18)</strong></h4>
<h4><strong>La condición pecaminosa de los hombres y de su muerte espiritual se hace evidente en el hecho de que para ellos: “No hay temor de Dios delante de sus ojos”. El texto completo del Salmo 36:1 del que cita Pablo aquí, dice: “La iniquidad del impío me dice al corazón: no hay temor de Dios delante de sus ojos”.</strong></h4>
<h4><strong>En un sentido positivo, nosotros tenemos temor reverente de Dios, el cual parte de estar conscientes de su poder, su santidad y su gloria. La adoración verdadera siempre incluye esa clase de temor del Señor. El temor reverente de Dios es el principio de la sabiduría espiritual (Proverbios 9:10). Y esa clase de temor también es un elemento necesario para llevar a cada persona a la salvación, como sucedió en el caso de Cornelio (Hechos 10:2), y para motivar a los nuevos creyentes en su crecimiento espiritual.</strong></h4>
<h4><strong>En un aspecto negativo del temor de Dios tiene que ver con el miedo y el terror. Incluso los creyentes deberíamos tener cierta medida de esa clase de temor, lo cual actúa como una protección contra la práctica del pecado. El escritor de Proverbios observó que, “con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal” (Proverbios 16:6). Por la misma razón de ser hijos de Dios, estamos sujetos a su disciplina cuando persistimos en el pecado (Hebreos 12:5–11).</strong></h4>
<h4><strong>Sin embargo, los incrédulos deberían tener temor de Dios en su sentido más urgente y aterrador. Él destruyó a Sodoma y Gomorra a causa de su indescriptible inmoralidad y convirtió a la esposa de Lot en un pilar de sal por la sencilla razón de voltearse a mirar la horrenda escena en un acto de desobediencia. A causa de su obstinada maldad, Dios destruyó a toda la raza humana por un diluvio, salvando solo a ocho personas. Hizo ahogar a todo el ejército egipcio cuando trató de capturar a los hijos de Israel y llevarlos de vuelta a la esclavitud en Egipto.</strong></h4>
<h4><strong>Aunque por momentos llegamos a sentirnos agotados al mirar a los incrédulos que aparentemente viven &#8220;tranquilos&#8221; sin temor a Dios y nos viene la tentación de bajar los brazos. ¡No lo hagamos, no nos rindamos! He aquí lo que Dios nos dice a través del sabio: &#8220;No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo; porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada.&#8221; (Proverbios 23: 17-18)</strong></h4>
<h4><strong>Continúenos perseverando en el temor de Dios todo el tiempo, recordando que habrá un final tanto para los pecadores irredentos en su fría indiferencia como para nosotros con nuestras luchas terrenales. Para ellos, el ser cortados en esta tierra y plantados en una eternidad en el infierno. Para nosotros, partir de este mundo y llegar a la presencia gloriosa de nuestro Dios. Allí y solo allí, nuestras luchas habrán terminado para siempre. Vale la pena perseverar viviendo en el temor a Dios.</strong></h4>
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			</item>
		<item>
		<title>DELEITANDONOS EN DIOS</title>
		<link>https://elcaminoorlando.org/2025/03/23/deleitandonos-en-dios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Miguel A. Torres]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Mar 2025 17:26:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.” (Salmo 37: 4) Dios nos salvó para que le glorifiquemos y para esto debemos romper cualquier ciclo continuo de confesión y derrota. Es aquel en el que pecamos, experimentando fracaso, luego arrepentidos confesamos nuestro pecado para en poco tiempo volver a caer [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4>
<strong>“Deléitate asimismo en Jehová, </strong><br />
<strong>y él te concederá las peticiones de tu corazón.” (Salmo 37: 4)</strong></h4>
<h4><strong>Dios nos salvó para que le glorifiquemos y para esto debemos romper cualquier ciclo continuo de confesión y derrota. Es aquel en el que pecamos, experimentando fracaso, luego arrepentidos confesamos nuestro pecado para en poco tiempo volver a caer nuevamente. Algo parecido a esa prueba de laboratorio en el que se colocan ratones en un cilindro y se les estimula comer. Es una carrera dentro del cilindro sin meta, sin fin y sobre todo sin victoria. Esa no fue la clase de vida que el vino a darnos. </strong><br />
<strong>Dios quiere más de nosotros. Él quiere vivir a través de nosotros. Jesús dijo: “yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.&#8221;(Juan 10: 10) Esta clase de vida no excluye la realidad de que somos pecadores y como tal existe la posibilidad de pecar, pero si desecha un estilo de vida pecaminoso, porque con él no es posible vivir una vida victoriosa.</strong></h4>
<h4><strong>Entonces, ¿cuál es la solución? Hay que recordar que Dios quiere que vivamos más allá de la frivolidad que busca el mundo. Él nos llama al arrepentimiento genuino cuando pecamos y a deleitarnos en él: “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.” (Salmo 37: 4) ¿Quieres una promesa mayor de victoria que el saber que si nos deleitamos en Dios, el responde todas nuestras oraciones? Esas es la clave, disfrutar de una íntima relación con el Dios viviente. Dijo Tomas de Aquino: “Nadie puede vivir sin deleite, y por eso el hombre privado de gozo espiritual de dedica a placeres carnales”.</strong></h4>
<h4><strong>Deleitarnos en Dios es llegar a decir como Asaf: &#8220;¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.” (Salmo73: 25) ¿Cómo está tu relación con Dios? ¿Conoces el maravilloso deleite de una relación diaria y fresca con el Señor? Algunos cristianos dolorosamente han cambiado su relación con Dios por mucha actividad religiosa. Sin embargo, alguien dijo: “Mucha de la actividad religiosa de hoy no es nada más que un anestésico barato para silenciar el dolor de una vida vacía”. La profusa actividad no es sustituta del cultivo de una íntima relación con Dios que nos produce deleite.</strong></h4>
<h4><strong>En medio de adversas circunstancias David expresó su necesidad más profunda: “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas.” (Salmo 63: 1) Él no estaba buscando literalmente agua, comodidad o descanso. Lo que él necesitaba desesperadamente era la comunión con Dios. Ciertamente la tierra en que vivimos es “seca y árida”, pero eso es lo que hace que nuestro anhelo sea más profundo. Solo el llegar a conocer a Dios a través de Jesucristo y vivir disfrutando de su preciosa compañía cada día, puede satisfacer nuestras más profundas necesidades. ¡Que ese gran anhelo de David sea también el nuestro!</strong></h4>
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			</item>
		<item>
		<title>¡MUCHO CUIDADO CON TUS PROMESAS A DIOS!</title>
		<link>https://elcaminoorlando.org/2025/03/16/mucho-cuidado-con-tus-promesas-a-dios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Miguel A. Torres]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Mar 2025 21:43:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[“Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.” (Eclesiastés 5:4-5) Las promesas que hacemos a Dios, él las toma muy seriamente. Y, en consecuencia, hacerlas tienen graves implicaciones. Por tal [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong>“Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.” (Eclesiastés 5:4-5)</strong></h4>
<h4><strong>Las promesas que hacemos a Dios, él las toma muy seriamente. Y, en consecuencia, hacerlas tienen graves implicaciones. Por tal razón: “Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.” (Eclesiastés 5:4-5). Ananías y Safira aprendieron una dura lección (Hechos 5:1-11) sobre hacer promesas a Dios y no cumplirlas. No prometas algo que tu naturaleza carnal te lleve a romper.</strong></h4>
<h4><strong>Con su atribulada juventud un joven caminaba por un campo de Alemania, cuando una terrible tempestad eléctrica cubrió el cielo. Un rayo le cayó a un árbol cercano, e instantáneamente el joven tomó eso como una señal de Dios. «¡Ayúdame!», gritó, «y me haré monje». Ese voto repentino cambió la vida de Martín Lutero.</strong></h4>
<h4><strong>Otro joven, un personaje de terrible reputación llamado John Newton, hizo una promesa similar a Dios en medio de una mortal tempestad en el mar. «Ayúdame», oró, «y cambiaré mi vida». De esa oración brotó una transformación gradual que llevó a Newton al ministerio y le hizo un himnólogo de clase mundial, autor de «Sublime gracia».</strong></h4>
<h4><strong>En ocasiones Dios usa todo tipo de crisis para ganar nuestra atención y para cambiar nuestra vida. Pero mucho cuidado con hacerle a Dios promesas a la ligera. La mayoría de nosotros somos más rápidos para hacer compromisos que para cumplirlos. Vivimos en una época de votos a medias y de promesas incumplidas. Alguien dijo que, si toda persona cumpliera las promesas que le hizo a Dios estando en un apuro, entonces África y Asia estarían llenas con millones de misioneros.</strong></h4>
<h4><strong>Regatear con Dios es extremadamente cuestionable y se debe evitar. Pero si te metes en ese compromiso, ni siquiera pienses en no cumplirlo, porque Dios no puede ser burlado. Salomón nos enseña que los juramentos o votos son serios. Son duraderos, y a los ojos de Dios, no están sujetos a revocaciones. Me encanta lo que dice David en los Salmos al pensar en un juramento que le hizo a Dios: “Entraré en tu casa con holocaustos; te pagaré mis votos, que pronunciaron mis labios y habló mi boca, cuando estaba angustiado.” (Salmo 66:13-14). No sabemos exactamente en qué clase de problema David estaba metido, pero fuera lo que haya sido, es evidente que Dios lo sacó de allí. Y en el proceso David le hizo un voto a Dios. Los votos no eran raros en el Antiguo Testamento, ni tampoco romperlos. De no haber sido así Salomón no hubiera advertido en su contra, ni Jesús habría hecho un comentario al respecto cuando puso en perspectiva espiritual lo que había llegado a ser una tradición de los fariseos en cuanto a la ley mosaica (Mateo 5:33-37). Pero David guardó el voto que le hizo a Dios.</strong></h4>
<h4><strong>Lo hemos visto en toda la historia de la iglesia. Una promesa a Dios, honrada por el que la hizo, glorifica el nombre de Dios. Pero una promesa en peligro de que se rompa es una idea que nos debe hacer estremecer con temor. En ese momento, cuando las llamas están ardiendo en la puerta, un voto viene fácilmente a los labios; pero mañana, cuando la lluvia fresca espanta de la memoria la calamidad, es muy fácil darle la espalda a Dios. Las implicaciones en el alma pueden ser peores que el peligro original que nos llevó a hacer esa promesa.</strong></h4>
<h4><strong>¿Mi consejo? Mantén tu boca cerrada cuando tu espalda está contra la pared, y mantén la fe en tu Dios. Luego sigue avanzando con esa fe. Ese es el único voto que en realidad él está buscando.</strong></h4>
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		<title>PROCLAMANDO EL EVANGELIO SIN AVERGONZARNOS</title>
		<link>https://elcaminoorlando.org/2024/11/10/proclamando-el-evangelio-sin-avergonzarnos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Miguel A. Torres]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 10 Nov 2024 23:28:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[&#8220;Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego&#8221; (Romanos 1: 16) El apóstol Pablo escribió: &#8220;Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong>&#8220;Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego&#8221; (Romanos 1: 16)</strong></h4>
<h4><strong>El apóstol Pablo escribió: &#8220;Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego&#8221; (Romanos 1: 16) El evangelio que no avergonzaba al apóstol es el evangelio que se nos revela en las Escrituras y no el que los hombres han creado.</strong></h4>
<h4><strong>Alguien resumió el evangelio que el cristianismo liberal enseña y predica de la siguiente manera: &#8220;Un Dios sin ira llevó a los hombres sin pecado a un reino sin juicio, por medio de las atenciones de un Cristo sin cruz&#8221;. Esto sí es una vergüenza y nada tiene que ver con el genuino evangelio que dice todo lo contrario: &#8220;Un Dios Santo y Justo que se llena de ira contra hombres pecadores, que solo pueden ir al cielo por medio del gran sacrificio de Cristo en la cruz&#8221; El mismo Pablo lo define de esta manera: &#8220;Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras &#8221; (1 Corintios 15: 3- 4) ¡He aquí el gran poder de Dios para salvación a todo aquel que cree! Este es el evangelio que no avergüenza y que estamos llamados a proclamar.</strong></h4>
<h4><strong>El apóstol también Pablo describe el evangelio como “poder de Dios para salvación”. La palabra griega traducida “poder” es dunamis, de la que se deriva la palabra “dinamita”. Se refiere a la transformación positivamente dramática de aquellos que creen. Y cuando el evangelio se predica con poder y convicción, los resultados también pueden ser negativamente explosivos. Porque el evangelio confronta primero a los pecadores con la ley y el juicio, luego presenta la gracia de Dios en Cristo. Tal confrontación y exposición de culpa, vergüenza y condenación, junto con la oferta de salvación por gracia, exige una respuesta; a menudo esto obliga a los individuos a un rechazo más bien apasionado. Los expone como los pecadores impotentes que son y los despoja de sus pretensiones y aspiraciones de justicia propia. Y ese despojo, con frecuencia, enoja a quienes rechazan el mensaje.</strong></h4>
<h4><strong>Es por eso por lo que hoy debemos estar dispuesto a pagar el costo de la obediencia en proclamar este evangelio que no avergüenza, tal como lo hizo el apóstol Pablo. No importa cuán fuerte sea la presión del mundo para que guardemos silencio, ni el temor al ridículo, ni las críticas, ni las burlas, ni aun la persecución física podrán callar a un cristiano.</strong></h4>
<h4><strong>De acuerdo con la tradición cristiana, Pablo nunca perdió su energía. Siguió con vigor y no se avergonzaba en la proclamación de las buenas noticias. Su jornada evangelizadora de toda la vida finalmente terminó con su martirio, nada menos que en Roma. Un digno ejemplo para que lo imitemos.</strong></h4>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>SOBERANO ASBOLUTO</title>
		<link>https://elcaminoorlando.org/2024/11/03/soberano-asboluto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Miguel A. Torres]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 Nov 2024 22:36:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[&#8220;Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y te tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?&#8221; (2 Crónicas 20: 6) Honestamente, hay momentos en que asaltados por el miedo y las dudas nos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4>&#8220;Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y te tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?&#8221; (2 Crónicas 20: 6)</h4>
<h4>Honestamente, hay momentos en que asaltados por el miedo y las dudas nos unimos a las preguntas de Josafat:&#8221; Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y te tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?&#8221; (2 Crónicas 20: 6) En otras palabras: &#8220;¿Dios mío eres tú realmente el Soberano del Universo que gobiernas con gran poder?&#8221; De manera general esta pregunta surge cuando inesperadamente somos golpeados por la adversidad, o cuando vemos tanta maldad y las cosas están marchando totalmente opuestas a como esperábamos.</h4>
<h4>Aunque el levantamiento y la caída de las naciones puedan parecernos coincidencias históricas, aprendemos de Daniel que es Dios quien asume la responsabilidad pues el «quita reyes, y pone reyes» (Daniel 2:21). Era verdad en la época de Daniel, y es verdad hoy, por mucho que ofenda el “espíritu independiente” del hombre pecador. Aun más, mucho antes que Daniel dijera esas palabras, Dios dirigió a Salomón a escribir: «Como los repartimientos de las aguas, así está el corazón del rey en la mano de Jehová; a todo lo que quiere lo inclina.» (Proverbios 21: 1) Sí, leíste bien. Dios es capaz de mover los corazones de reyes, presidentes, tiranos, dictadores, gobernadores, hombres y mujeres de estado. Y lo hace de la misma manera que su dedo es capaz de cambiar el curso de un río. Esto no es ningún problema para Él. No hay gente imposible para Dios. Él mueve las cosas como quiere, y cuando quiere. Por cierto, todavía no ha dejado de hacerlo. Así que respira profundo y descansa en su soberanía. Eso no te quitará todas las preguntas, pero si calmará todos tus temores.</h4>
<h4>Nuestro Dios siempre sabe lo que hace, el lleva a cabo su propósito, el cual es mucho más grandioso de lo que nuestra mente pueda concebir. Él es el Soberano absoluto del universo, y lo será por toda la eternidad. Y por favor reflexiona y aprópiate de esta gloriosa verdad bíblica: Nada existe u ocurre sin su divina provisión o permiso. David nos recuerda que “Jehová estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos” (Salmo 103:19). Dios es soberano “sobre todos”, aun sobre Satanás y sus demonios, a quienes les ha permitido ciertas libertades por un período limitado; el destino final y seguro que les espera es el infierno, el cual Dios gobierna con tanta seguridad como gobierna el cielo.</h4>
<h4>El rey David expresa: “Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos” (1 Crónicas 29:11).</h4>
<h4>Nuestra responsabilidad es confiar, aunque no entendamos la razón de lo que vivimos. Saber que Dios es el Soberano que controla todas las cosas, me brinda una maravillosa paz y una asombrosa seguridad. ¿Y a ti?</h4>
<h4></h4>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>ADICTOS A LA MENTIRA</title>
		<link>https://elcaminoorlando.org/2024/10/27/adictos-a-la-mentira/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Miguel A. Torres]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Oct 2024 20:28:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” (Apocalipsis 21:8) Desde la caída la mentira ha formado parte del estilo de vida de la humanidad no redimida. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong>“</strong><strong>Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” (Apocalipsis 21:8)</strong></h4>
<h4><strong>Desde la caída la mentira ha formado parte del estilo de vida de la humanidad no redimida. Por ejemplo, mienten los políticos en campaña una y otra vez para agradar a sus votantes. Y los ingenuos creen en sus promesas sin prestar atención a sus acciones en el deshonesto mundo de la política. Y no solo en esta área, donde las mentiras a veces son tan evidentes. Prácticamente nuestra sociedad hoy ha creado una adicción a la mentira, la han convertido en el aceite que engrasa la interacción con los demás. </strong></h4>
<h4><strong>Pero no por eso deja de ser un pecado. La Biblia nos dice en su último libro: “</strong><strong>Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” (Apocalipsis 21:8) Juan concluye su visión de conjunto del cielo nuevo y de la tierra nueva con una seria y solemne advertencia. Señala a los que serán excluidos de toda participación en las bendiciones del cielo, todos los pecadores sin perdón ni redención. Y en contra de nuestros acomodos carnales, en esta terrible lista aparecen los mentirosos. Aquellos cuya vida está caracterizada por tales cosas al vivir practicándolas, dan evidencia de que no son salvos y nunca entrarán en la ciudad celestial. Por el contrario, “tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”. </strong></h4>
<h4><strong>Aun después de leer este versículo, ¿sigues creyendo que la mentira es algo sin importancia? </strong><strong>Dios detesta la mentira y se contenta con la verdad, nos dice proverbios:</strong><strong> <em>“Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento.” </em>(Proverbios 12: 22) La mentira suele tomar diferentes formas. Tenemos las medias verdades y las exageraciones. No se puede tratar de “estirar” la verdad sin que esta pierda su forma. Cuando estiramos la verdad, como si fuera una banda elástica, siempre vuelve con fuerza en contra nuestra: <em>“El testigo falso no quedará sin castigo, y el que habla mentiras no escapará.” </em>Las consecuencias de la mentira siempre nos alcanzarán. </strong></h4>
<h4><strong>La verdad siempre es el mejor camino. Siempre di la verdad y nunca tendrás que acordarte de lo que dijiste. Aunque la honestidad tal vez no sea popular, siempre es lo mejor. La verdad siempre será verdad, aunque nadie crea en ella. Ya que Dios es verdad, la mentira es la mayor antítesis de su naturaleza. El engaño es el arma principal de Satanás, el enemigo de Dios y la humanidad. Por ende, mentir es imitar al diablo. </strong></h4>
<h4><strong>Imitemos a Dios desechando la mentira: “<em>No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.”</em> (Colosenses 3: 9- 10) </strong></h4>
<h4></h4>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>LA UNICA OPCION A LA VIDA</title>
		<link>https://elcaminoorlando.org/2024/10/20/la-unica-opcion-a-la-vida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Miguel A. Torres]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Oct 2024 23:45:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7: 13- 14) Hay solo dos formas [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong><em>“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7: 13- 14)</em></strong></h4>
<h4><strong>Hay solo dos formas de terminar nuestra existencia terrenal, Jesús habló de ellas cuando dijo estas palabras: <em>“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” </em>(Mateo 7: 13- 14) Aquí él nos presenta:</strong></h4>
<ul>
<li>
<h4><strong> </strong><strong>La puerta ancha y el camino espacioso que llevan a la </strong><strong>perdición.</strong></h4>
</li>
<li>
<h4><strong>La puerta estrecha y el camino angosto que llevan a la </strong></h4>
</li>
</ul>
<h4><strong> </strong><strong>Por ser la puerta ancha y el camino espacioso son cómodos de recorrer y muchos los toman.  Y lo hacen sin considerar seria­mente su destino final. Como escribió el sabio Salomón: “<em>Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.”</em> (Proverbios 14:12) </strong><strong>Pero Jesús también dijo</strong><strong> “</strong><strong><em>estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida” </em></strong><strong>Él nos está enseñando que también hay vida en el destino final, si entramos por la puerta estrecha y seguimos el camino angosto. ¿Qué significa eso exactamente? Significa que el hombre perdido tiene que tomar la decisión correcta, aunque sea difícil e incómoda.</strong></h4>
<h4><strong>En otro momento, Jesús habló con términos similares cuando trató la misma cuestión de gozar la vida eterna con Dios<em>: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”</em>  (Juan 10:9). Aquí Jesús se refiere a sí mismo como &#8220;la puerta&#8221;. Y en otro contexto, dijo a sus discípulos: <em>“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”</em>  (Juan 14:6). Jesús no es </strong><strong>uno</strong><strong> de los caminos o una de entre varias verdades o una elección entre otros guías para la vida. En cada caso, él es </strong><strong>el</strong><strong> único y exclusivo. Pablo escribió: <em>“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”</em>  (1 Timoteo 2:5). El apóstol Pablo también señala como único a Jesucristo: no es uno de varios mediadores, sino el único y exclusivo. </strong></h4>
<h4><strong>Esto significa exactamente lo que dice: si una persona espera pasar la eternidad después de la muerte con Dios, la fe en la muerte y resurrección de Jesucristo es el único camino que hace que ello ocurra. ¡Jesús es la única opción! Todas las demás alternativas son caminos a la perdi­ción: amplios, llamativos, agradables, populares, quizás lógi­cos, pero </strong><strong>equivocados.</strong><strong> </strong></h4>
<h4><strong>En nuestros tiempos complicados es mucho más atractivo hacer elecciones fáciles y quedarse en terreno neutral. Pero si realmente queremos una vida que valga la pena necesitamos comenzar con Cristo, poniendo nuestra con­fianza en él y sólo en él. No hay otra opción que garantice el perdón inmediato de los pecados y un hogar eterno en los cielos. Así que comienza tomando la decisión correcta.</strong></h4>
<h4></h4>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>LE ESPERAMOS SIRVIENDO</title>
		<link>https://elcaminoorlando.org/2024/10/13/le-esperamos-sirviendo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Miguel A. Torres]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Oct 2024 21:47:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.” (Filipenses 3: 20) Los cristianos vivimos en este mundo con la esperanza en el regreso de nuestro Señor Jesucristo: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.” (Filipenses 3: 20) Nuestra [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4><strong><em>“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.” </em></strong><strong>(Filipenses 3: 20)</strong></h4>
<h4><strong>Los cristianos vivimos en este mundo con la esperanza en el regreso de nuestro Señor Jesucristo: <em>“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.” </em>(Filipenses 3: 20) Nuestra ciudadanía está en los cielos, pero tenemos responsabilidades en esta tierra. </strong></h4>
<h4><strong>Somos miembros del reino de los cielos, que no es de este mundo (Juan 18: 36), nuestros nombres están en el cielo (Lucas 10: 20); donde está nuestro Salvador (Hechos 1: 11), nuestros hermanos que nos precedieron (Hebreos 12: 23), nuestra herencia (1 Pedro 1: 4), nuestra recompensa (Mateo 5: 12) y nuestro tesoro (Mateo 6: 20) Y mientras aquí esperamos al Salvador debemos ser capaces de presentarles una forma de vida nueva por completo a quienes están atados a la tierra. </strong></h4>
<h4><strong>¿Pueden imaginarse la curiosidad que podemos despertar en los perdidos tan sólo llevan­do vidas de gozo? Los testigos nos mirarían asombrados y maravi­llados. Ellos verían en nosotros algo totalmente diferente a lo que están acostumbrados a ver. Ellos se sentirían impulsados a querer conocer más acerca de la razón por la que vivimos una vida diferente.</strong></h4>
<h4><strong>La esperanza del regreso de Cristo nos llena de motivación, responsabilidad y seguridad. Somos motivados a ser hallados fieles cuando el regrese con su recompensa. Entendemos que somos responsables de marcar una diferencia en este mundo mientras esperamos; únicamente los que se dirigen al cielo son lo bastantes objetivos para ejercer una poderosa influencia en la tierra. Y tenemos también la seguridad que nuestro viaje al cielo, nadie podrá impedirlo.</strong></h4>
<h4><strong>Llenos de esta esperanza, aguardamos con ansias “al Salvador, al Señor Jesucristo.” No esperamos </strong><strong>un acontecimiento, sino una persona. Los ángeles les dijeron a los discípulos que observaron la ascensión de Cristo al cielo: “Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11). En Juan 14:2–3 Jesús mismo prometió: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Por esas promesas debemos “[esperar] la manifestación de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 1:7), y “esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera” (1 Tesalonicenses 1:10). Hasta su regreso “gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo” (Romanos 8:23).</strong></h4>
<h4><strong>Esperamos a nuestro Señor con paciencia y anhelo. Y mientras lo hacemos, le servimos como testigos fieles.</strong></h4>
<h4><strong> </strong></h4>
<h4><strong> </strong></h4>
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