“Yo Juan, vuestro hermano,

y copartícipe vuestro en la tribulación,

en el reino y en la paciencia de Jesucristo,

estaba en la isla llamada Patmos,

por causa de la palabra de Dios

y el testimonio de Jesucristo.

(Apocalipsis 1:9)

 

No importa en la situación en que nos encontremos, nuestro Dios es el único capaz de darnos esperanza en medio de las adversidades.

El apóstol Juan escribió estas palabras en el libro de Apocalipsis: “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.” (Apocalipsis 1:9) He aquí a un anciano de 90 años, desterrado en una isla desértica y volcánica, con unos 15 km de largo y unos 10 km de ancho. Patmos era una isla donde los criminales eran enviados a vivir y morir como animales. El dulce anciano Juan fue lanzado allí como un delincuente (como cristiano, era miembro de una “secta religiosa ilícita”). Él estaba sufriendo por Cristo. No podía estar en una situación más adversa. ¡Qué manera de terminar sus días! No obstante, fue allí en medio de las grises nubes de su prueba que Dios le envío su luz de esperanza. En aquel espantoso lugar Dios le reveló el gran mensaje de Apocalipsis. Libro que contiene juicios sobre los incrédulos y aliento para el pueblo de Dios. Dios le reveló el final victorioso que nos aguarda con él.

¿Cuán desesperada es la situación en la que te encuentras? ¿Ha comenzado a tambalearse tu fe? Dios no te ha olvidado, ni lo hará.

En medio de nuestras aflicciones, nada hay mejor que confiar en el Señor. Recordar que Él siempre tiene el control y nos dedica un especial cuidado. Cuando vengan las dudas tengamos presente que, aunque Él nos parezca ausente y en silencio, no lo está. Esta es nuestra parte, no rendirnos: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.” (Isaías 26: 3) ¡Perseverar pensando en El, creyendo en El! No importa cuán oscuro se vea el túnel en que nos encontremos, al final veremos la luz. Dios no nos abandona, el entiende nuestro dolor. Recuerda que el vio a su propio agonizando en la cruz. Él lo ofreció por amor a nosotros para darnos esperanza. Y también derramará su abundante paz sobre aquellos que deciden mantener sus pensamientos enfocados en El, en lo que ha hecho, hace y hará por sus hijos.

Recuerda también a Juan, Dios estaba allí con él, lo mismo que está contigo hoy en medio de tu adversidad. Y recuerda que El y solo Él puede colmar tu vida de esperanza sin importar lo que estés viviendo.

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