“Respondió Job a Jehová, y dijo: Yo conozco que todo lo puedes,

y que no hay pensamiento que se esconda de ti.”

(Job 42: 1- 2)

Job fue un hombre que lo perdió todo, menos su esposa y su vida. Perdió sus hi­jos, su casa, su ganado, sus criados, hasta el último centavo, ¡todo! Incluso perdió su salud. Todo su cuerpo estaba cubierto de úlceras purulentas. No logro imaginar el dolor que sentiría.

Y encima de todo eso, Job tuvo que escuchar los sermones de sus supuestos amigos en cuanto a la razón por la cual estaba recibiendo su merecido. Es entonces cuando Dios rompe su silencio ¡Job recibe gloriosas lecciones en unos fugaces momentos con el Dios vivo!

Y finalmente, hace esta sorprendente declaración: “Respondió Job a Jehová, y dijo: Yo conozco que todo lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti.” (Job 42: 1- 2) Esto es lo que Job dice con otras palabras: «¡Ahora lo entiendo! ¡Ahora puedo verlo! Ahora se me hace claro. Todo lo puedes.» «No hay nada que te sea imposible.» «Como Soberano eres capaz de ver hasta nuestros más íntimos pensamientos»

Recuerda esto. Cuando Dios dice que algo se hará, seguro que se hará. ¿Y si no me gusta? Que no me guste ¿Y si me hace sentir desdichado? Que me haga sentir desdichado. ¿Y si me duele? Que me duela. No son mis emociones y mis sentimientos. No es lo que siento, sino lo que conozco. Y sé que, como Todopoderoso y Soberano, conoce todo acerca de mí y me ama. También a ti. 

Y si Dios dice que algo se hará, su propósito no dejará de realizarse… o ya no sería soberano. ¿Sabes Quién tiene el control de este mundo? El único que creó los cielos; el único que puso a las nubes en su sitio; el único que creó la atmósfera que nos per­mite vivir; el único que hizo separación entre los mares y la tierra seca, que dio aliento a nuestros pulmones y la capacidad de pensar. El único que nos puso aquí en este tiempo y para su propósito. Y el único que nos sa­cará de este mundo para llevarnos a la eternidad, en su tiempo y a su manera.

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