“Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.»
(Salmo 27: 14)

Todos los cristianos en algún período, hemos tenido la experiencia de tener que esperar por una respuesta de Dios a nuestras oraciones.

Esperar es algo que nos desagrada, de manera general seguimos asumiendo aquella actitud infantil de que cuando queremos algo, lo queremos ahora. Se nos olvida que la espera por una respuesta de Dios es también parte de su plan para nosotros. El doctor Bing Hunter, en su libro titulado «Creyendo: La oración de la fe» escribió: » La tardanza de Dios en dar respuestas parece ser una forma importante en la que Él estimula la fe. Al haber visto que Él es fiel después de la oración por una semana, a usted le parece más fácil confiar en Él por diez días. Ver la respuesta a la persistencia después de un mes me fortalece para esperar con fe por aun más tiempo por otros… De esa manera la paciencia y la fe se desarrollan juntos en oración»

En los momentos poco gratos donde nos parece que Dios se tarda demasiado, recordemos estas palabras:»Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.» (Salmo 27: 14) David se percata que la presión en la que vivía no se marcharía repentinamente. Sabía que sus adversarios no se irían tan prontamente como al terminar su oración. Así que, se invita a sí mismo a la calma; al des¬canso en Dios y al cesar de esforzarse por sus propios medios. La fortaleza y el valor se desarrollan durante la prueba, no después. Esperar en Dios es algo esencial para nosotros.

Aguardar en Dios es creer que aun cuando El no nos ha contestado en nuestro tiempo y según nuestras expectativas, El está actuando poderosamente, porque siempre tiene un propósito. En cada espera en oración, estamos aguardando en Dios y esa es razón suficiente para esforzarnos y alentarnos en El. Su fortaleza no nos faltará durante esos tiempos difíciles: «pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.» (Isaías 40: 31)

Todos esperamos algo. No desperdicie su precioso tiempo dejándose envenenar por la amargura. Acepte su espera como una oportunidad para madurar, y mientras lo hace no olvide que El está con usted y en su tiempo perfecto le mostrará su respuesta.

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