“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11: 28- 29)

“El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” (Isaías 40: 29- 31)

Como humanos nos cansamos, es más, vivimos rodeados de personas agobiadas. Jesús dijo estas maravillosas palabras: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11: 28- 29) Estos versos generalmente los empleamos para invitar a los perdidos a venir a Cristo y descansar de la terrible carga del pecado, sin embargo estas palabras son de igual manera para nosotros los cristianos.

En medio de nuestra tendencia descontrolada a la acción, nuestro descanso es una prioridad para Dios. Podemos agotarnos tanto física como emocionalmente. El cansancio de las preocupaciones es el peor, ellas pueden ser tantas y tan intensas que nos hacen imposible el descanso. Escribió el profeta Isaías: “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” (Isaías 40: 29- 31)

Por la invitación del Señor Jesús, como por las palabras del profeta Isaías sabemos que la respuesta a nuestro agotamiento está en el Dios Todopoderoso que nos ofrece su precioso descanso y extraordinarias fuerzas. Podemos descansar al saber y creer que su Mano controla todas las cosas para el bien de sus hijos. Podemos también, descansar al saber y creer que cualquier prueba que enfrentemos no lo haremos solo. Con El se puede sin temor mirar de frente al mundo con todas sus cargas.

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