«Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.”
(Efesios 5: 16)

Las personas que se resisten a aceptar la responsabilidad por sus acciones, se vuelven maestros en el empleo de las excusas.

Tres palabras son de las favoritas para ellos: «No tengo tiempo» La falta de tiempo es hoy el supuesto culpable de nuestra mala relación con Dios. No hay tiempo para orar, no hay tiempo para leer la Biblia, ni para servir, ni para congregarse y menos aun para tener comunión con otros en el Cuerpo de Cristo. La lista puede crecer.

Estas no son más que excusas para no admitir la responsabilidad que se tiene. La verdadera escasez no es de tiempo, sino de prioridades basadas en valores.

En la carta a los Efesios encontramos la siguiente advertencia: «Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.” (Efesios 5: 16) Es tiempo de dejar las excusas, la clara realidad es que hay hoy tanto tiempo como ha habido siempre. Cada día sigue teniendo veinticuatro horas para todas las personas, necesitamos administrarlo sabiamente.

Usted establecerá sus prioridades en base a aquello que más importancia le da. También leemos en Colosenses: «Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.» (Colosenses 3: 1-3) Si realmente somos cristianos debemos levantarnos por encima de la pobreza espiritual del mundo y enfocarnos en la realidad celestial.

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