«He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.» (Mateo 1: 23)
Dios se hizo hombre, profunda verdad teológica imposible de comprender por nuestra limitada mente humana y que solo podemos aceptar por fe: «He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.» (Mateo 1: 23) Juan lo describe de esta manera: «Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. » (Juan 1:14) El apóstol Pablo le escribió a Timoteo: » E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne…» (1 Timoteo 3: 16a)
¡Jesucristo es Dios entre nosotros! El hizo visible ante los ojos humanos al Dios invisible. Somos incapaces de comprenderlo, pero el efecto de aceptarlo nos sacude, cambiando radicalmente nuestra perspectiva.
De manera personal eso me anima, me inunda de confianza y determinación para seguir adelante aun cuando la vida se muestre difícil. La seguridad y el valor reemplaza el temor y cualquier desilusión que pueda experimentar.
Me llena de profunda paz y gran esperanza saber que Dios se nos acercó tanto que se hizo como nosotros. El no está distante e indiferente a nuestra condición. El está con nosotros y nos comprende. Al estar en carne humana mostró infinita misericordia muriendo en nuestro lugar.
El viaje de la vida solo vale la pena si lo hacemos acompañados por el Dios Hombre, Jesucristo fue el comienzo de nuestra vida espiritual y es también nuestra inseparable compañía desde ahora y por la eternidad.

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