«Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados.»
(Isaías 51: 1)
Debemos reconocer con franqueza la tendencia que hay en nosotros a olvidar. Olvidamos con facilidad y esto nos lleva a actuar con ingratitud. No es correcto hacerlo en nuestras relaciones humanas cuanto menos apropiado es cuando se trata de nuestra relación con Dios.
La Biblia nos recuerda: «Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados.» (Isaías 51: 1)
¿Qué sería de nosotros si Dios no nos hubiese extendido su maravillosa gracia? Recordemos de donde fuimos cortados y el hueco de la cantera de donde Dios nos arrancó.
Esto nos producirá una inmensa y permanente gratitud a la vez que nos mantendrá con un corazón humilde.

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