“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
(Filipenses 4: 6- 7)
Somos hijos del Dios Soberano y Todopoderoso, nada escapa a su control, ni excede a su capacidad para manejarlo, por tal razón lo más sabio que podemos hacer ante cualquier preocupación es orar con gratitud: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”(Filipenses 4: 6- 7) En vez de asumir una actitud rebelde ante Dios por permitir lo que nos ocurre, debemos confiadamente echar “toda [nuestra] ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” (1 Pedro 5: 7) A cambio, Dios nos otorga su preciosa paz.
Isaías escribió: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.” (Isaías 26: 3). David escribió: “Jehová bendecirá a su pueblo con paz.” (Salmo 29: 11b) Poco antes de su muerte Jesús prometió: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” (Juan 14: 27)
Cuando transferimos nuestros problemas a Dios, a su paz se le designa el deber de marchar como un centinela silencioso alrededor de nuestras mentes y nuestras emociones, calmándonos interiormente. Esa paz sobrenatural “sobrepasa todo entendimiento”, como obra sobrenatural, sobrepasa toda comprensión humana.
Nuestro verdadero reto como cristianos no es eliminar toda circunstancia desagradable, sino confiar en medio de cada dificultad, descansando en cuidado sabio y amoroso que nuestro Padre tiene por nosotros.
¿Estás preocupado? Ora

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