«Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.»
(Salmo 40: 17)

La naturaleza de la fe se manifiesta en medio de las pruebas. Una fe fuerte es aquella que en medio de la adversidad puede unirse a David en estas palabras:

«Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.» (Salmo 40: 17)

¡Qué gran declaración de confianza! David reconoce la realidad que vive marcada por aflicciones y necesidades (esto es ser realista), así mismo declara su confianza en el cuidado de Dios (eso es tener fe).

Cuando las presiones nos agotan, El piensa en nosotros. Cuando las personas nos intimiden, El piensa en nosotros. Cuando la enfermedad nos asusta, El piensa en nosotros. Cuando la muerte nos amenaza, El piensa en nosotros. La lista podría extenderse, no importa de lo que se trate, El piensa en nosotros.

Podemos descansar, su ayuda y liberación vienen en camino.

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