“Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.”

(1 Corintios 15:17)

La resurrección del Señor Jesucristo es central en el plan redentor de Dios y fundamento del evangelio. Es la verdad esencial aparte de la cual no hay cristianismo. El apóstol Pablo lo expreso de esta manera: “Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados” (1 Corintios 15: 17). La resurrección fue la meta, el objetivo y propósito triunfante de Jesús.

La resurrección es la reivindicación divina de la obra que Jesús hizo en la cruz. Aparte de la resurrección, la cruz no significa nada. Cuando Dios resucitó a Jesús de entre los muertos afirmó que Él efectivamente había llevado nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz: “Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas” (1 Pedro 2:24), y que por tanto satisfizo la justicia de Dios: “EL cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.” (Romanos 4:25).

La resurrección reivindica la esperanza del evangelio. La buena nueva de la salvación no es solo que los creyentes podremos experimentar el perdón del pecado, sino más bien que al haber sido perdonados viviremos para siempre en el cielo con cuerpos glorificados, físicos y resucitados. El mensaje cristiano es que Jesucristo resucitó de la tumba en un cuerpo glorificado y físico, y que los creyentes un día resucitaremos con un cuerpo como el cuerpo glorificado del Señor: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.” (1 Juan 3:2).

La verdad es que, a pesar de las declaraciones de falsas religiones y sistemas filosóficos, la muerte no es el fin de la existencia humana. La muerte es simplemente la puerta de entrada a la eternidad, a través de la cual todos debemos pasar. Todo el mundo vivirá para siempre, totalmente consciente en espíritu y cuerpo, ya sea en gozo eterno o en sufrimiento eterno. Habrá una resurrección para vida, y una resurrección para juicio: “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.” (Juan 5:28–29).

Ten muy presente: ¡Jesús resucitó! Nuestra fe no es vana.

Por tanto, negar la resurrección no solo es rechazar los convincentes hechos históricos, sino también negar el testimonio del Nuevo Testamento. Pero si la resurrección tuvo lugar como lo indica la abrumadora evidencia y nosotros creemos, entonces la Biblia es cierta, Jesús es Señor, y toda persona es responsable ante Él (Filipenses 2:10–11). Así que, si esperas pasar la eternidad después de la muerte con Dios, la fe en la muerte y resurrección de Jesucristo es el único camino que hace que ello ocurra. ¡Jesús es tu única opción! No hay otra que te garantice el perdón de tus pecados y un hogar eterno en los cielos.

 

 

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