“Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.” (Romanos 3: 24)

¿Cómo se obtiene una justicia digna de Dios? Se puede recibir solo como regalo. No podemos ganarla, ni por búsqueda que cumplir, ni por reto que superar, ni por mérito que obtener. Tenemos solo que confiar en el que nos ama y que satisfizo todas las expectativas de Dios por toda la humanidad: “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.” (Romanos 3: 24) En las cortes humanas, uno debe establecer su inocencia contra una acusación de culpable a fin de que el juez lo declare justo. Y de acuerdo con (Romanos 1:18-3:20) todos los seres humanos somos culpables y hemos quedado lejos del estándar de justicia de Dios. Por consiguiente, debemos ser justificados de otra manera. Somos justificados, declarados justos: “gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.” (Romanos 3: 24) Aunque somos culpables, se nos declara justos mediante una transferencia de la justicia de Jesucristo a nuestra cuenta.

El 23 de junio del 2000, una pareja de sordos compareció ante el juez Donald McDonough en una corte de Fairfax, Virginia. El haberse casado esta pareja recientemente, resultó en la pérdida de beneficios por discapacidad, entrada que les permitía tener un techo sobre sus cabezas. Ahora estaban $250 atrasados y no tenían esperanza de ponerse al día. La pareja en verdad era culpable de no haber pagado. Pero la compasión del juez no le permitió dejar caer el mazo. No. Una vez que el abogado acusador hubo concluido su caso, el juez de repente salió. Pocos después, regresó con $250 en efectivo, se los entregó al abogado del dueño de la casa y dijo: «Considérense pagados». Con esta transferencia de fondos, la deuda quedó pagada y el caso se retiró. Se había satisfecho la ley. Los acusados ya eran «justos» a ojos de la corte.

De manera similar, tenemos una transferencia de justicia de la cuenta de otro para cubrir nuestro déficit moral a fin de que podamos ser justificados ante la corte del cielo. ¿Cómo sucedió esto? «Por su gracia». Una dádiva otorgada, no porque nosotros seamos buenos, sino porque él es bueno. ¿Por qué medios recibimos esa transferencia de justicia? «Mediante la redención que es en Cristo Jesús.». Antes de que los gobiernos ofrecieran beneficios a los pobres, una persona podía endeu­darse, perder su tierra, y quedar desesperadamente empobrecido. El único medio posible de evitar el encarcelamiento del deudor o que se muriera de hambre era convertirse en esclavo de algún rico que pagara a los acreedores a cambio de la esclavitud del deudor. Normalmente, los años de servicio los determinaría la cantidad de deuda a pagar. Sin embargo, un amo codicioso o cruel podía mantener a un esclavo perpetuamente endeudado y esclavizado. Si alguien era inimaginablemente bondadoso, podía poner a la venta a un esclavo, comprarlo él mismo, y luego darle la libertad. El esclavo quedaría «redimido» de la deuda y esclavitud.

Todos los seres humanos hemos estado esclavizado por causa de nuestra deuda moral. La ley de Dios demanda pago para considerarnos «justos», pero no tenemos ninguna esperanza de pagar con nuestra propia bondad. Necesitamos un Redentor. Necesitamos que alguien pague la deuda por nosotros. Y de acuerdo con el evangelio, tenemos tal Redentor en Jesucristo, que lo pagó todo por completo.

Y el también puede ser tu Redentor. El vino para morir por tus pecados, el pagó por tu salvación. Si te arrepientes y crees en Jesucristo como tu Señor y Salvador, serás salvo y Dios te mira como justo.

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