“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”

(Mateo 24: 35)

Jesús declara explícitamente que “el cielo y la tierra pasarán”. El universo pasará, pero lo que Jesús acababa de decir no dejará de cumplirse (Mateo 24). Nuestro Señor Jesucristo regresará como Señor y Juez de este mundo. Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo se predice con claridad que el universo se afectará de manera dramática a consecuencia de este juicio divino de Dios. Pero ese acontecimiento ocurrirá mil años después del regreso de Cristo, cuando el cielo y la tierra como los conocemos dejen de existir (2 Pedro 3:10; Apocalipsis 21:1).

Pero Jesús continúo diciendo: “pero mis palabras no pasarán.” En otra ocasión Él aseguró: “Más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley”, es decir de su Palabra (Lucas 16:17). No es posible que la Palabra de Dios sea quebrantada (Juan 10:35), ni siquiera lo que Jesús dice aquí acerca del tiempo final. Todo lo que es tocado por el pecado debe pasar. ¡Mas la Palabra permanece intocable! Es como la plata refinada siete veces en un horno de fuego: totalmente pura (Salmo 12:6).

Podemos confiar en toda la Biblia porque toda la Biblia es com­pletamente pura y verdadera. La Biblia se verifica a sí misma por medio de las profecías cumplidas. La profecía bíblica fue 100 por ciento correcta en el pasado; podemos confiar 100 por ciento que lo será en el futuro. Por ejemplo, Daniel 8 provee una muestra valiosa de profecías bíblicas que ya se cumplieron al pie de la letra. Si a eso le sumamos todas las predicciones mesiánicas que se cumplieron con la venida de Cristo, la evidencia es abrumadora. Debido a que las predicciones de la Biblia que están por cumplirse consisten principalmente en el fin de los tiempos y el regreso de Cristo, podemos tomarlas en serio y confiar en ellas completamente. La Biblia tiene un historial sin falta alguna: “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” (Números 23:19).

Es tiempo de estudiar lo que la Biblia predice acerca de los últi­mos días de la historia. Pasajes como los que se encuentran en los libros de Daniel y Apocalipsis tienen el propósito de que los lean. Dios espera que leamos y estudiemos esas partes de las Escrituras porque él desea prepararnos para lo que viene. Cuando descuida­mos la profecía bíblica, estamos cerrando nuestros ojos al futuro; ¡tal vez al futuro inmediato! (Apocalipsis 1:3).

El regreso del Señor Jesucristo no es cuestión de conjeturas; ocurrirá con toda seguridad. Él les da a sus ansiosos discípulos esta promesa incondicional: “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”  (Juan 14:3). Aquí no hay condiciones para su regreso, él lo afirma. “Vendré otra vez… os tomaré a mí mismo… estarán conmigo ” Medita en esta maravillosa verdad. El Señor mismo vendrá por sus discípulos. Mientras a tu alrededor las cosas se ponen cada día más difíciles, llena tu alma con esta esperanza. Recuerda que El será fiel en cumplir su palabra.

 

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