La vida está llena de muchos momentos difíciles  y puede parecernos  absurdo e imposible de obedecer esta exhortación bíblica: “Estad siempre gozosos.” (1 Tesalonicenses 5: 16)

¿En un mundo donde sobran las razones para estar tristes y preocupados cómo podemos estar gozosos y estarlo siempre? Este es un mandamiento para los cristianos, debemos entender que esto solo tiene sentido si incluimos a Dios en nuestra vida, sin él es imposible. El gozo cristiano es producto de nuestra relación con Dios y no de nuestras emociones o circunstancias.

El gozo fluye constantemente de lo que sabemos sobre Dios y de nuestra relación eterna y salvadora con El; sin importar los escenarios en que nos encontremos:

 “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.” (Salmo 16: 11)

 “Más los justos se alegrarán; se gozarán delante de Dios, y saltarán de alegría.” (Salmo 68: 3)

 “Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.” (Lucas 2: 10- 11)

“Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo.” (Lucas 24: 52)

“Por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.” (Ro. 5: 2)

¿Lo pueden ver? ¡Se trata del Señor y solo El! En todos estos pasajes el gozo aparece conectado con su fuente: Dios mismo.

Podemos estar siempre gozosos por Quien es nuestro Dios, el cual permanece fiel en todas nuestras adversidades.

Podemos estar siempre gozosos recordando que todo cuanto vivimos es parte del plan soberano y amoroso de nuestro Dios para nuestro bien.

Podemos estar siempre gozosos porque sabemos que la victoria está garantizada y nuestro destino final será estar para siempre con el Señor.